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¿Cómo conseguir que perros y gatos convivan en la misma casa?

Consejos para conseguir que perros y gatos convivan en la misma casa

Conseguir que perros y gatos se lleven bien dentro del hogar es todo un reto para nosotros, sobre todo cuando se vive en un piso en la gran ciudad. ¿Cómo conseguir que perros y gatos convivan en la misma casa sin que sea una pelea constante? Os compartimos algunos consejos básicos para hacer que se lleven bien un perro y un gato. ¡Desterramos el mito de como el perro y el gato!

El lenguaje, la clave para conseguir que perros y gatos convivan en casa

Llevarse como el perro y el gato… qué expresión tan manida y errónea. No existen evidencias que demuestren que es inviable la coexistencia de un perro y un gato en una misma casa. De hecho, los diversos estudios sobre comportamiento de gatos y perros indican que el mal resultado de esta conviviencia está determinado por factores externos como puede ser la edad, la educación o el tiempo que permanecen juntos.

Cada animal tiene una forma de comunicarse, un lenguaje propio que tiene que ser aprendido por todos los miembros de la familia, incluidos los peludos. Para comprenderlo mejor, utilizaremos esta imagen:

Piensa que un buen día te dicen que tienes que convivir con un japonés o un chino. Sabes que su cultura es diferente, que para el algunos gestos y colores significan otra cosa. Si no quieres herir sus sentimientos o hacer algo inapropiado, necesitas un periodo de aprendizaje, que es mutuo.

Algo así ocurre en el reino animal. Los gatos muestran su afecto o su desconfianza de una forma; los perros de otra. Para conseguir que convivan hay que educarles y hacer que comprendan el lenguaje del otro para evitar malos entendidos.

Por supuesto, la edad de ambos es un factor muy importante en este proceso. No es lo mismo unir a un gato adulto con un perror adulto, que a un gato nuevo con un perro adulto o a la inversa. Si ambos son pequeños cuando comienzan a convivir, es más fácil que se adopten mutuamente. Ello no implica que cuando uno de ellos o los dos son adultos esto no ocurra, sino que va a llevar más tiempo.

Consejos para que gatos y perros vivan juntos

Cómo hacer que un gato acepte a un perro

Si en tu caso ya tienes un gato y quieres adoptar un perro, la pauta de aceptación la marcará el minino. Al fin y al cabo se trata de dar la bienvenida a su reino a un nuevo inquilino. ¿Cómo conseguir que un gato acepte y conviva con un perro? Veamos los pasos que hay que seguir para que puedan vivir ambos con nosotros.

Las presentaciones iniciales

Cuando llegue el nuevo inquilino a casa, mantenlo apartado del otro animal. Coloca prendas o juguetes de uno y otro en los espacios de los otros para que se habituen al olor (su medio de aceptación).

En los primeros días, se pueden ver pero no contactar el uno con el otro, y mantén siempre un espacio para cada uno y uno común en el que no se toquen pero que si sienten curiosidad, se acerquen entre ellos.

Es muy positivo que la zona de alimentación se situe en una zona próxima al otro animal, sin que este pueda alcanzar la comida. De esta forma, ambos entenderán que pueden comer cada uno lo suyo sin mayor problema.

Los primeros encuentros entre gato y perro

Cuando percibas que ni el gato ni el perro sienten ansiedad el uno respecto del otro, es el momento ideal para comenzar los encuentros controlados. Se recomienda mantener al perro atado, y controlar y corregir esos posibles impulsos de gruñidos y persecuciones. No fuerces las cosas, ve poco a poco, y en los días sucesivos, repite la dinámica. Terminarán por sentirse cómodos el uno con el otro.

Cómo presentar un gato a un perro adulto

¿Qué ocurre si el que es nuevo es el gato? ¿Cómo meto un gato en una casa con perros? Tranquilo. La experiencia nos dice que siguiendo unas pautas clara y una dinámica muy sencilla, se puede conseguir que perros y gatos convivan en casa sin mayor problema.

El refugio del gato

Los gatos son animales muy independientes pero también muy territoriales. Necesitan tener un espacio propio, un refugio. Sobre todo cuando van a tener compañía perruna.

Prepara una zona de la vivienda que sea exclusivamente para el gato, enséñasela y en los días previos a la llegada del perro se habituará a ella, comprendiendo cuando ese momento llegue que vale, el perro tiene su espacio y él el suyo.

También tendremos que enseñar al perro que este es territorio gatuno y que, por lo tanto, tiene que respetarlo. La educación de los animales en casa será la clave para una buena convivencia.

Las presentaciones, seguiremos el mismo patrón de comportamiento que con el perro que recibe al gato.

Qué hacer si se siente estresado

Es posible que, aun con todos los preparativos y una adecuación lenta, el gato sienta estrés y no termine de aceptar al nuevo miembro de la familia. Para ello, se puede recurrir a feromonas sintéticas que calman al gato.

Errores que cometemos los humanos pueden dificultar la convivencia entre perros y gatos

El momento de la presentación entre gatos y perros, como hemos visto, es la clave que sentará las bases de la convivencia futura. En ocasiones, somos los humanos quienes obstaculizamos la buena relación entre nuestras mascotas cometiendo una serie de errores.

Forzar su proximidad

Es muy tentador coger al gato o al perro y acercarlo, forzadamente, a que vea y huela a su nuevo compañero. Es un error gravísimo. Con esta acción podemos provocar un rechazo categórico de una mascota a otra, y que la relación comience con pelea.

Si quieres que exista una convivencia entre gatos y perros, deja que sean ellos quienes decidan cuándo se van a reconocer y acercarse el uno al otro.

Introducir una nueva mascota sin preparación previa a la mayor.

Al igual que no te presentas con un hermanito nuevo para el niño sin más, con los animales hay que hacer una preparación similar previa si no queremos que rechace al nuevo inquilino por considerarlo una amenaza.

Comienza con pequeños cambios, poco a poco, para que el animal se habitúe y reconozca su propio espacio; después el respeto entre ambos será más fácil conseguirlo.

En conclusión, ese mito de que los perros y los gatos se llevan mal por naturaleza, queda completamente desterrado. Como hemos visto, se trata más de cómo adaptar el espacio para que ambos convivan y se acepten como parte del núcleo familiar que de su propia naturaleza.

De hecho, estos consejos y patrones de educación y adaptación son extrapolables a otras situaciones en las que queramos incluir a otra mascota, sea de la especie que sea, en un hogar en el que ya haya otra mascota anterior, sea esta perro o gato.

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